Semillas celestes: El chontaduro y el maiz (Emberá-Katio, Colombia)

Allá en el alto Baudó al sur del Chocó, una vez murió una joven indígena; su familia quedó muy triste y lloraba mucho.

Después de tanto llanto, dos de sus hermanas subieron a una gran montaña y mirando al sol querían morir ellas también. De pronto, se les apareció un ave blanca gigantesca que al instante se convirtió en êbêrâ, quien les preguntó que porqué lloraban tanto. Ellas le respondieron que por la muerte de su querida hermana. El êbêrâ ave, les dijo que no lloraran, que ella estaba en el bajá (en el cielo). Las mujeres exclamaron que querían ir a verla; entonces el êbêrâ ave se ofreció en llevarlas. Ellas incrédulas preguntaron: pero ¿cómo? El êbêrâ ave, les ordenó cerrar los ojos y abrió las alas y las hizo montar una a cada lado, advirtiéndoles que no abrieran los ojos y así las llevó por el aire hasta llegar a lo más profundo del bajá.

Al llegar, se bajaron del hombre pájaro y caminaron hasta un tambo enorme, y allí vieron a una anciana indígena con unos senos tan largos que le colgaban hasta las rodillas. El êbêrâ pájaro, les prohibió hablarle porque era un jai kachirua (espíritu malo). Las dos mujeres y el hombre pájaro siguieron caminando y fueron encontrando a su paso al parecer espíritus de êbêrâs conocidos que ya habían muerto.tambien encontraron a su hermana y a un hermano que habían matado algunos años. Ellas llenas de felicidad los iban a abrazar, el êbêrâ ave se los impidió, diciéndoles que no lo hicieran porque ellos eran espíritus. La permanencia en esta lugar, duró dos días.

Al regreso, vieron muchos cultivos de maíz y chontaduro que no se conocían en la tierra. Tomaron los frutos y los probaron y les pareció muy bueno. El êbêrâ ave, les advirtió que no fueran a robar ninguno de esos frutos porque eran semillas celestes, por lo cual el regreso podría ser peligroso. Haciendo caso omiso de esta advertencia, una de ellas guardó en su boca un grano de maíz y la otra una fruta de chontaduro. Después de esta hazaña, el êbêrâ ave las bajó a la tierra tal como las había subido.

Cuando llegaron a la tierra, les contaron a todos los êbêrâ sobre su aventura y dijeron también que en el bajá (cielo) estaban todos los êbêrâ ya fallecidos. Además mostraron las semillas: la del chontaduro y la  del maíz, las cuales fueron sembradas con mucho fervor.

Cuando los cultivos produjeron sus frutos, la comunidad sacó nuevas semillas y consumieron el resto. Estos frutos celestes fueron de ricura sinigual para los extraños paladares y fue  así como los êbêrâs adoptaron este regalo enviado por karakabarí.

semillas celestes

Plantas de chontaduro y maíz

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