El Templo del Sol. Cultura Inca

“Conocí lo que quedaba del templo del Sol: había sido un edificio de piedra laminado de oro, con un gran sol irradiante en el fondo. Por sus canales dorados corrió un agua que parecía nacer allí mismo; tenía sitiales de piedra donde estuvieron sentados los cuerpos de los reyes difuntos. Más allá estaba el templo de la Luna, con un gran disco de plata presidiéndolo, donde se sucedieron los cuerpos de las coyas en sus sillas trenzadas. Visité lo que había sido la cámara de las Estrellas, que estuvo tachonada de piedras brillantes; visité el templo de la Lluvia, la mansión del triple dios que se toca en el rayo, que se ve en el relámpago y que se oye en el trueno, y visité finalmente la cámara del Arco Iris, el signo mágico de los señores incas, cuyo estandarte de colores iba sobre todos los demás en las campañas guerreras. Ese templo final, según la leyenda, sólo podía estar vivo si era sostenido día a día por ofrendas y por canciones.” Fragmento de la novela “El Pais de la Canela” de William Ospina. Escritor colombiano.

En fragmento nos muestra esa relación existente entre los eventos celestes y las construcciones Incas en MachuPicchu. Templos y monumentos abandonados en las alturas de los andes peruanos, que guardan entre sus piedras los secretos de sus observaciones y cosmologías.
Uno de esos lugares es el templo del Sol o Coricancha. También conocida como Torreón, que coincide con la posición de mayor altitud de la ciudadela. Con un diseño semicircular, sus paredes circulares muestran ventanas desde las cuales se pueden realizar diferentes observaciones, se cree principalmente al Sol, y su posición sobre el horizonte montañoso. Es ahí donde se estableció el centro de estudios y prácticas religiosas y donde se hallaron restos arqueológicos de un artefacto gnomónico para la medición del tiempo solar. Mediante la proyección de la sombra de las ventanas sobre una piedra ubicada al centro de esta estructura, los Incas podían identificar la aparición del solsticio de invierno, el cual determinaba los tiempos para empezar las labores agrícolas en el Imperio.

Cerca de allí está el Intihuatana, un poste en piedra donde se pretende amarrar el Sol. Se sabe que, durante el solsticio de invierno, se celebraba el festival inca del sol, el conocido como Inti Raymi. Donde mediante rituales y ceremonias, reproducian el acto de amarrar al Sol, porque era su padre y su Dios y no querían que se fuera; en el solsticio de invierno las noches se hacen más largas y los dias cortos. Así, pensaban que si el Sol se iba la oscuridad perpetua caería sobre ellos. O quizás, sólo pretendían alargar el día y estirar las horas de luz, para trabajar más horas en el campo.

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Acerca de circulosolar

Pasión por la astronomía
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