Los Wichí, su cosmogonía.

El pueblo originario de Sudamérica, los Wichí. Ubicado en lo que se conoce como el gran Chaco, entre los territorios de Bolivia, parte de Brasil, Paraguay y norte de Argentina. Su cosmogonía los situa, como a muchos pueblos originarios del sur, como hijos de las Pléyades y entre sus mitos aparecen claramente cuerpos celestes, como este que les comparto:  EL HOMBRE-LUNA Y SU MUJER

La luna es un hombre, un matrimonio. El hombre-luna tiene una mujer. Vivieron mucho tiempo. Después, falleció el hombre-luna y quedó la mujer. El hombre-luna dijo: “Ahora voy a morir, pero en tres días voy a resucitar; otra vez yo voy a volver y voy a estar sentadito”. Por eso ahora se pierde la luna y vuelve a salir la luna nueva, porque era un hombre. En tres días tiene que resucitar, por eso se pierde tres días y vuelve a salir de nuevo.

La mujer quedó viva. El hombre-luna conversó con la mujer y dijo: “Ahora voy a morir y resucitar en tres días y voy a estar sentado en la boca de mi tumba. Y la mujer se quedó. El hombre-luna le explicó a su señora que vaya a la tumba de él, que lleve un balde con agua, que él va a estar sentado en la boca de la tumba y que no tenga miedo, que la limpie hasta que saque toda la tierra. Y que él va a resucitar otra vez para vivir junto con su señora. La señora fué a la tumba y lo vió sentadito al hombre-luna (agachado con la mano en la cabeza). La señora se dió cuenta que era él. La mujer tiró el agua de lejos nomás porque tenía miedo de cumplir lo que le había dicho el esposo. Ésta se fué luego a su casa y lloraba. Al otro día salió el hombre-luna por arriba como luna nueva. ella quedó llorando 6 días hasta que falleció ella también. El hombre luna hizo llamar a su mujer, por eso ahora, más abajo de la luna, hay una estrella que es la mujer de él. Esa estrella grande, el lucero, es la mujer del hombre-luna.

Así, el hombre-luna y su mujer el Lucero (Venus), son seres benéficos por excelencia para los habitantes del Chaco, forjan éste pensamiento de la triste muerte del ser querido y su desaparición por tres días, número simbólico de la privación que experimentan cuando la luna no brilla en el cielo, para brindarles su benéfica luminosidad.

Ellos nos dicen: Wichí, significa en nuestra propia lengua “ser humano”. Nosotros como en los mitos, venimos de las estrellas. Descendemos de los primeros seres. De un meteorito que hace aproximadamente 5800 años se posó en la Tierra e hizo un cráter, como una media luna en el Gran Chaco. Que aún hoy se puede ir y ver.

Nosotros venimos de unas estrellas brillantes y entre ellas después estamos cuando nos vamos de la tierra. Estamos hechos de la misma materia que están hechos los sueños y las estrellas (como dicen los hiyawú o shamanes). Nosotros, los wichi venimos de las Pléyades (Potsezlai), que en idioma wichi significa que somos hijos de las estrellas.

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