Uyá y la astronomía Kogui

El pueblo kogui habita la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Son descendientes directos de los antiguos Taironas. Se distinguen por ser una sociedad femenina, de tipo matriarcal. De ahí que la deidad suprema es una mujer, Haba, la madre universal, creadora del cosmos y de todo lo existente, de la cual nació el género humano, la tierra, las plantas y los animales. La mujer cultiva la tierra, siembra, desyerba, cosecha y acarrea los productos al hogar. La palabra Kogui, en su lengua significa jaguar, así mismos se consideran hijos del jaguar, animal de gran importancia y protagonismo en los pueblos suramericanos.

Los koguis celebran grandes ceremonias en honor al Sol y la Luna, festejando ritos en su centro sagrado, cuya casa principal simboliza el cosmos ,Nuhué. Poseen una vivienda llamada Kankurua (el templo ceremonial de los hombres y las mujeres de la aldea), estas construcciones tienen dos puertas orientadas de oriente a occidente. Cuando sale el sol toca una puerta y cuando se oculta, toca la otra. Su interior es sencillo: no contiene riquezas materiales; lo que guarda es la memoria de la cultura de los koguis.

Realizan además conmemoraciones colectivas antes de la siembra para consagrar la semilla. A los sacerdotes kogis se les da el nombre de mama o mamo, que también significa sol. Conservan las tradiciones culturales de los Taironas, entre ellas la de mambiar (masticar hojas de coca), para resistir el hambre y las duras jornadas laborales. La Sierra Nevada simboliza para ellos una gran pirámide y centro del mundo.

El mamo, conoce mejor las cosas que la mayoría de la tribu, es el intérprete de los fenómenos, el que sabe mejor su significado, el que oficia las ceremonias, busca tener control sobre esos fenómenos naturales y así dirigir la tribu. Sus lugares de residencia suelen ser elevados y con mejor vista sobre el firmamento y sus fenómenos. Desde allí observan por primera vez en el año, después de un período de invisibilidad, tal estrella o grupo de ellas que aparece sobre el horizonte oriental antes de la claridad del amanecer (orto heliacal); el mamo anuncia la iniciación de un nuevo año o de alguna de las temporalidades en las que se divide el año para efectos de la organización de la vida de la comunidad.

Es el mamo el que ve, por ejemplo, el orto heliacal de “Uyá”, las Pléyades. Que anuncia el año nuevo de los koguis. Luego de estos acontecimientos celestes habrá un festín que se convoca para la siguiente Luna llena, la fiesta de Uyá.  Caso similar sucede con la pascua cristiana que se celebra en el primer plenilunio después del equinoccio de primavera, marcando el inicio de la primavera y el ciclo nórdico de las estaciones.

Es clara la importancia del horizonte en la astronomía aborigen, es este el gran círculo con respecto al cual se hace referencia a los astros celestes. Este representa el límite y separa lo que esta del suelo para arriba, del misterioso mundo del suelo para abajo. Interpretación muy común encontrada en nuestros pueblos aborígenes.

Así mismo la representación de las constelaciones que llamamos zodiacales, no se muestran sobre una línea una seguida de la otra Para ellos aparecen una al lado de la otra desplazadas lateralmente a lo largo del horizonte durante un año, de orto heliacal en orto heliacal. Unas a la izquierda o derechas de otras como casas solares alineadas con el horizonte.  Así las ven y así las entienden.

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