Astronomía Maya

Una de las más importantes y conocidas, de las culturas desarrolladas en el continente americano, fue la cultura Maya, ubicada principalmente en lo que actualmente se conoce como Guatemala, Honduras y la Península de Yucatán. Grandes y minuciosos observadores del cielo, registraron los solsticios, equinoccios, eclipses lunares y solares; registraron los movimientos aparentes de los planetas y plasmaron su propio sistema de constelaciones en la esfera celeste.

Dentro de su cosmogonía, la Vía Láctea fue muy venerada, la llamaban el Árbol del Mundo, que era representado por un árbol majestuoso: La Ceiba. Con sus raíces en el inframundo y sus ramas en el cielo. La Vía Láctea era llamada Wakah Chan. Wak significa  “Erecta”, Chan o K’an: “Serpiente” o “Cielo”. Las estrellas y nebulosas que forman la Vía Láctea eran vistas como el árbol de la vida, es decir, de donde provienen todas las cosas. Cerca de la constelación de Sagitario donde se ubica el centro de la galaxia, el árbol se encuentra con la Eclíptica, él camino del Sol en el cielo. Este punto fue muy observado y venerado por los Mayas.  Por ejemplo, durante los meses de invierno, cuando la Vía Láctea domina el cielo, la llamaban “Serpiente Blanca de Huesos”.

Los Mayas tenían un calendario lunar llamado Tun’Uc. Contaban los días de las lunaciones alternativamente de 29 ó 30 días, para corregir al verdadero período lunar de 29.5 días. Su calendario solar tenia 365 días, el cual corregian cada cierto tiempo para eliminar sus discrepancias con el año trópico verdadero, el del Sol. Todas sus ciudades están orientadas respecto al movimiento de la bóveda celeste y sus objetos principales. Muchos edificios fueron construidos con el propósito de escenificar fenómenos celestes en la Tierra, como el templo de Chichén Itzá, donde se observa el descenso de Kukulkán, la serpiente emplumada formada por las sombras que se crean en los vértices del edificio durante los equinoccios. Las cuatro escaleras del edificio suman 365 peldaños, correspondientes a los días del año.

La ciudad de Chichén Itzá, cuyo nombre significa “La boca de los Cenotes de Itzá”, derivado de la tribu Itzá, que ocupaba el territorio y de los dos pozos o Cenotes naturales que suministraban agua a la ciudad. Se convirtió en una de las grandes ciudades de la cultura Maya, allí el planeta Venus era de gran importancia para su cosmovisión, y llegaron a conocerlo mejor que cualquier otra cultura del mundo. Cuando lo observaban en el amanecer como lucero de la mañana lo llamaban “Ah-Chicum-Ek”; o como la estrella de la tarde “Lamat”. Los Mayas pensaban que era más importante que el Sol, seguían sus movimientos cuidadosamente a través de las estaciones, determinaron que cada 584 días Venus y la Tierra se encontraban en el mismo punto respecto al Sol (período sinódico); y les toma 2.922 días para que la Tierra, Venus, el Sol, y las estrellas coincidan nuevamente (Aprox. 8 años).

Caso muy especial de esto son las Pléyades, ese cúmulo de estrellas que podemos observar a simple vista cerca de la constelación de Tauro. Ellos las llamaban “Tzab-ek”, Cola de Cascabel, que junto con Tauro formaban la constelación de la serpiente, Kan.

En cuanto a otras constelaciones Mayas, hay todavía entre los estudiosos muchas dudas con respecto a sus  representaciones y como fueron nombradas. Una de esos estudios dice tomaron como referencia las posiciones de la Luna con respecto a las estrellas más brillantes del cielo nocturno, y vieron en dichas formas a representaciones de los animales conocidos por ellos. De esta interpretación se tienen constelaciones tales como:

Kuc o Quetzal (constelación de Aries)

Xoc o El Tiburón (constelación de Libra).

Kuh o El Búho (constelación de Tauro)

Sinan-Ek’ o El Escorpión (constelación de Escorpión).

Chan o La Serpiente de cascabel (constelación de Sagitario).

Balam o El Jaguar (constelación de Capricornio)

Ok o El Perro (constelación de Cáncer).

Zotz o El Murciélago (constelación de Piscis)

Chitam o El Pecarí (constelación de Virgo).

Ak-Ek’ o La Tortuga (constelación de Orión).

  

De esta última, sus estrellas Rigel, Alnitak y Saiph. Representan la piedras del fuego sagrado de la creación Maya. Estas tres piedras, conocidas como las tres piedras del hogar u Ox Te Tun, y en el centro del triángulo se encuentra la nebulosa de Orión, que representa la llama denominada “K’ak”.  Estas piedras se encuentran representadas en las cocinas mayas aún hoy, en donde el fuego en el que cocinan recrea esta imagen celestial.

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