Constelaciones Andinas I (*)

Aunque las más conocidas son las representaciones griegas, los pueblos andinos tenían sus propias interpretaciones de las constelaciones. El hombre del altiplano contemplaba los cielos y encontraba, como muchos otros pueblos, representaciones de seres vivos, sus miedos, fantasías y supersticiones, e incluso objetos que lo acompañaban en su tránsito por la vida.

Así, mientras por esta época es verano en el hemisferio norte, en las regiones del sur de América llega el invierno. Estas son algunas de esas constelaciones pertenecientes al pueblo Aimara, que se ubica en la meseta del lago Titicaca y que se expandió por toda la región andina. Estas les indicaban las festividades y la llegada de cada estación.

La constelación del Escorpión para el pueblo Aimara corresponde a un instrumento utilizado en su vida cotidiana: “Wara Wara Qorawa” es decir la honda, donde la brillante y roja estrella “Kori Kala” (Antares) es la piedra refulgente a punto de ser lanzada.

La constelación de Sagitario, el desordenado grupo de estrellas se relaciona con el hilo del destino de los hombres. Nada más fiel a la realidad, ya que en esta zona del cielo austral, estamos observando el centro de nuestra galaxia. Por eso es llamada “Enmarañado de estrellas” o Wara Wara Ttajha.

Alfa y Beta Centauro representan los “ojos de la llama”. Junto con las tres estrellas del Triángulo Austral y dos de los Compases, forman el cuello y la cabeza del animal. La llama celestial. Karhua Naira.

La extensa constelación de la nave de Argos, será la “Entrada a la oscuridad”, ó Lajha Manta. Que está ligada a las creencias y a la religión del pueblo. Es el lugar por el cual después de la muerte las personas que han hecho el mal o roto los preceptos morales se van a la oscuridad. Ingresan al mundo de abajo Mankapacha, después de caminar por el Warawara Hawira (Rio de estrellas, la Vía Láctea).

Las constelaciones de Pegaso, Andrómeda y Perseo. En esta zona del cielo el pueblo andino ha visto una figura muy importante para sus tradiciones, una policroma bandera que hasta nuestros días la conservan y usan con religioso respeto. La llaman la “Bandera de Estrellas”. Whipala Wara Wara.

Kapu Wara Wara es “La maquina de hilar estrellas”, está en la que conocemos como la constelación del Cisne. Las tres estrellas forman el eje y otras dos completan un torno de hilar. Según la tradición este torno estaría hilando el destino de los hombres, llegando a distinguirse el hilo de la vida en una intrincada línea de estrellas.

La constelación austral, conocida como Corona Austral, fue también identificada como una corona pero de bruja, exponiendo el espíritu maligno que ronda en los montes, en los cielos, en las estrellas como “Laika Pullu”, la “Corona de la Bruja“.

Pequeñas constelaciones como la del Delfín con estrellas débiles y apenas visibles en estas latitudes, la interpretaban como un ser legendario llamado Cheuseqa, representado por una lechuza con una flecha en el pico marcando la inmortalidad de los dioses en el camino al mas allá.

 

* Investigación de Manuel de la Torre

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